miércoles, 26 de marzo de 2008

El Retrato de Felicitas Guerrero



Felicitas Guerrero de Alzaga


Protagonista de un trágico episodio registrado en Buenos Aires el 29 de enero de 1872, y que dio origen a la erección de la cañilla de Santa Felicitas en Barracas

Hija de Felicitas Cueto y de Carlos Guerrero, era una mujer de extraordinaria belleza. En 1862, apenas salida de la pubertad, se casó con Martín de Alzaga, hombre acaudalado de avanzada edad. De este matrimonio nació un niño que murió en 1869 (Félix). Al año siguiente murió su marido, y Felicitas quedó viuda y rica.


Contaba con 26 años y la asediaban los pretendientes. Uno de ellos, Enrique Ocampo, que había creído ser el elegido, supo que un rival gozaba de las preferencias de la joven viuda. esta preparaba una fiesta en su estancia La Postrera, situada sobre el río Salado, donde se inauguraría un puente con la presencia del gobernador de la provincia. La noche del 29 de enero fue desde su quinta en la avenida Montes de Oca y Pinzón, hasta la ciudad para realizar algunas compras para ela contecimiento. al regresar, tuvo que recibir a Ocampo, que le exigió una explicación.


En esos momentos él le disparó un tiro por la espalda y en seguida se suicidó. Felicitas herida gravemente, falleció al día siguiente , el 30 de enero. La familia le quiso rendir un homenaje y mandó a erigir una suntuosa capilla en el mismo terreno que pertenecía a la quinta de los Alzafa. Una placa de bronce lleva esta inscripción: Capilla de Santa Felicitas, fundada el 30 de enero de 1879, por Carlos Guerrero y Felicitas Cueto de Guerrero en memoria de su hija Felicitas Guerrero de Alzaga.






Mujeres con historia: Felicitas Guerrero de Alzaga


Corría el mes de enero 1872 y Buenos Aires amaneció sacudida por una espantosa noticia: habían asesinado a una de las mujeres más hermosas de la ciudad, Felicitas Guerrero de Alzaga. Qué era lo que había sucedido?


Hacia la década de los ‘70 en el siglo pasado, Buenos Aires era una apacible ciudad con ritmo de "Gran Aldea", si nos guiamos por la descripción que de ella nos hace Lucio V. Mansilla.
Era la capital de un país que se estaba formando, y gracias una ley de la época de Mitre el gobierno nacional "alquilaba"el territorio de la ciudad de Buenos Aires para usarlo de sede. Desde 1868 el presidente era Sarmiento, que desarrollaba una firme acción de gobierno.




Su lento avance urbano había sufrido los embates de la epidemia de fiebre amarilla que en 1871 azotó la ciudad, obligando a las familias ricas de comerciantes y hacendados, asentadas desde casi el inicio de nuestra historia en el barrio sur, lo que conocemos como San Telmo y Monserrat, a emigrar hacia el norte, más allá de las "Cinco esquinas"(hoy Quintana y Libertad).
Esto era toda una aventura si tenemos en cuenta que la ciudad no se extendía al oeste más de la calle de las Dunas (hoy Callao). Al sur, se extendía una zona baja y anegadiza, separada del casco histórico de la ciudad por innumerables arroyos que se desbordaban con las lluvias, copiosas según cuentan los cronistas, y que eran la vía natural de desagüe de la pampa en su camino hacia el Río de la Plata y el Riachuelo.



Esta zona era el lugar de las quintas que desde habían rodeado el núcleo urbano, tanto al sur como al norte y al oeste, sirviendo como lugares de abastecimiento para los pobladores ciudadanos, y de esparcimiento en los largos y calurosos veraneos.




Ese sur pantanoso, lleno de pajonales, inundable, que miraba al río y que tenía al Riachuelo como puerto de abrigo, fue el escenario de la tragedia que enlutó a Buenos Aires aquel enero de 1872. Allí, en la intersección de las calles Montes de Oca y Pinzón se ubicaba la quinta de los Alzaga, donde en 1862 se habían radicado Martín de Alzaga, rico comerciante de edad avanzada, y su joven esposa, Felicitas Guerrero (nacida en 1846).



La feliz pareja llevó una tranquila vida por un largo tiempo; tuvieron un hijo, Félix, y los tres disfrutaron de la familia que habían formado. Pero la desgracia rondaba a Felicitas. Ni toda su belleza, mencionada por los caballeros de la época, ni toda su fortuna, pudieron protegerla. En 1869, muere Félix muy pequeño; poco después, en 1870, su esposo Martín. Felicitas queda viuda y con una enorme fortuna con tan sólo 26 años. Famosa por su dulzura y buen carácter, como por su inigualable belleza, comienza a ser pretendida por varios enamorados que la cortejan incesantemente.


















Ella, coqueta, no se decide abiertamente por ninguno, provocando los celos de más de uno de ellos.Pasan los años, y en enero de 1872 Felicitas organiza en su estancia "La postrera"a orillas del río Salado, una gran fiesta con motivo de la inauguración de un puente, fiesta que iba a contar con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Emilio Mitre. Atareada con los preparativos, el 29 de enero se dirige a Buenos Aires para realizar algunas compras para la ocasión. Al regresar a su quinta de Barracas por la noche, se encuentra con que uno de sus enamorados, Enrique Ocampo la estaba esperando.


Qué era lo que buscaba? Cegado por los celos al enterarse que no era él el elegido por el corazón de Felicitas, fue a exigirle explicaciones. No sabemos cómo se desarrolló la discusión entre los dos jóvenes, pero si sabemos cómo finalizó. El enamorado en un arrebato le disparó por la espalda a la hermosa Felicitas, y al darse cuenta de lo que había hecho, se suicidó muriendo en el acto. La jóven gravemente herida, agonizó durante toda la noche, y en la mañana del día 30 murió en los brazos de sus padres.


Ante tamaña desgracia, don Carlos Guerrero y Felicitas Cueto decidieron que la mejor manera de recordar a su hija era donando sus bienes para erigir una suntuosa capilla. Y con esa idea hicieron construir la iglesia de Santa Felicitas en lo que fuera la quinta de su tan amada hija, colocando una placa, en la que aún hoy puede leerse "Capilla de Santa Felicitas. Fundada el 30 de enero de 1879 por Carlos J. Guerrero y Felicitas C. de Guerrero en memoria de su hija Felicitas G. de Alzaga".








































4 comentarios:

Graciela María dijo...

Historia trágica e interesante la de Felicitas. Muy bueno que la hayas incluido en tu blog. Cariños.

http://webs.uolsinectis.com.ar/vida-reflexion

Anónimo dijo...

Hermosa historia! Solo quiero agregar que parece ser que Enrique Ocampo no se suicidó sino que el hermano de Felicitas ingresa en la habitación y lo mata, el arma desapareció y se dejó escrito que se habia suicidado. Una perlita! Saludos... Virginia

Anónimo dijo...

Hay algunos errores en el relato. En principio E. Ocampo no se suicidó, fue Cristián Demaría (primo de Felicitas) quien lo mató y el arma fue ocultada por Antonio Guerrero, hermano de Felicitas quien en ese momento tenía 14 años y la ocultó de por vida. Hoy, el arma está en poder de su nieta Josefina Guerrero.
La iglesia se inauguró el 30 de enero de 1876, hay una placa en la iglesia que así lo indica.

Anónimo dijo...

Además se omite que Felicitas tuvo un segundo hijo, llamado como su padre, que nació muerto según consta en la testamentaria de Álzaga de la cual tengo copia. Este niño nació quince días antes de que falleciera Martín Gregorio de Álzaga. Los que solicitaron el certificado de defunción fueron Silvio Cueto (tío de Felicitas contando 32 años) y Carlos Francisco Guerrero (hermano de Felicitas de 22 años).

¡¡Cumpleaños de verydiro!!

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