
1) ¿Por qué razón Judas traicionó a Jesús?
Todos los Evangelios están de acuerdo en que Jesús fue llevado a la muerte por la traición de uno de sus discípulos y coinciden en que se llamaba Judas. Pero ninguno de ellos da la razón por la que este discípulo entregó a Jesús. Entre las opiniones de los investigadores que pueden tener fundamento, alguna dice que Judas se habría adherido a Jesús cuando oyó el anuncio del Reino de los Cielos porque interpretó que se trataba de un movimiento político orientado a expulsar a los romanos y a restablecer el reino de Israel. A medida que fue comprendiendo que el proyecto de Jesús era otro, Judas se fue sintiendo decepcionado, entonces abandonó a Jesús y lo entregó en manos de sacerdotes. Otra opinión, en sentido opuesto, presentaría a Judas como un judío de carácter conservador, que se distancia de Jesús cuando lo oye hablar de un nuevo templo y termina abandonándolo cuando ve que en la última cena instituye un nuevo culto que suplanta al oficial. Y va a denunciarlo ante los sacerdotes. Pero el mensaje es claro: el amigo que traiciona.
2)¿Cómo fue el proceso religioso que se le siguió?
Es difícil obtener una crónica completa de cómo se desarrolló el juicio a Jesús. Los datos que aportan los Evangelios son fragmentarios y no todos coinciden. En algunos evangelios se relata que Jesús debió comparecer ante el tribunal religioso de los judíos llamado Sanhedrin. Pero el evangelista San Juan no habla de una sesión del Sanhedrin, sino de un diálogo de Jesús con Anás (que ya no era Sumo Sacerdote). Además, según los conocimientos que se tienen en la actualidad, la sesión del tribunal habría adolecido de muchas irregularidades. Por caso, no podría haber sido de noche, ni en día festivo, ni dar una sentencia de muerte en el mismo día del juicio (como sucedió). Por esa razón, los historiadores se preguntan si fue sólo una comparecencia informativa de Jesús ante algunas autoridades religiosas. Los temas que se ventilaron fueron cómo interpretaba Jesús la Ley y sobre el anuncio de otro culto. Y con qué autoridad hacía esas cosas. Fue condenado a muerte cuando dijo que él era el Hijo de Dios (pero no podían ejecutarlo), y entregado al gobernador Pilato, que también lo juzgó.
3)¿Por qué motivos fue condenado a muerte?
Las razones del Sanhedrin fueron religiosas. Muchos religiosos conservadores pensaban que su prédica ponía en peligro las tradiciones religiosas (aunque no por ello se puede atribuir la responsabilidad por el proceso al conjunto de los judíos de Jerusalén). Pero en el juicio ante Pilato se esgrimieron argumentos políticos: lo acusaron de querer oponerse a las autoridades romanas. Los Evangelios coinciden en decir que Pilato interrogó a Jesús sobre el reino y que no encontró en él motivo de condena. Decidió ponerlo en libertad dado que era un día de fiesta para los judíos. El pueblo jugó entonces un papel importante. Había una multitud favorable a Jesús, pero también gente de Jerusalén que se dejaba manejar por los sacerdotes y bajo la presión de éstos pidió la condena de Jesús. Aprovechando la circunstancia de que estaba preso un agitador político llamado Barrabás, pidieron que este fuera puesto en libertad y que Jesús fuera crucificado en su lugar. De nuevo, el mensaje es claro: un inocente condenado injustamente.
4)¿Qué significaron las burlas de los romanos?
En los Evangelios se relata que los soldados romanos, después que Jesús fue condenado, lo tomaron y comenzaron a burlarse de él. Algunas burlas eran para mostrar desprecio —escupirlo o golpearlo— y otras estaban destinadas a ridiculizar la razón por la que había sido condenado. Estos actos eran habituales porque se consideraba que los condenados a muerte ya no tenían dignidad. A esto se suma que los soldados eran reclutados como mercenarios de entre los pueblos vecinos a Judea que se caracterizaban por su anti judaísmo. Los soldados le pusieron una corona que tradicionalmente se dice que era de espinas, pero algunos estudiosos dicen que debería traducirse como "corona con puntas", es decir, un anillo con rayos hacia arriba como usaban los reyes seléucidas y que podría estar hecha de cualquier material. Los Evangelios con esto muestran que los soldados, sin querer, con su burla, están proclamando una gran verdad: Jesús es Rey, pero no un rey que somete y doblega por la fuerza, sino manso, que con sus sufrimientos realiza la redención.
5) ¿Cómo se realizaba una crucifixión?
Cicerón dijo que la crucifixión era "el más cruel y horroroso de los suplicios". En primer lugar, los brazos del condenado eran fijados al travesaño. Se podía hacer con sogas o con clavos. Por los relatos del Evangelio se sabe que con Jesús se usaron clavos. Es muy probable que estos clavos no estuvieran en la palma de la mano, sino encima de la muñeca, entre el cúbito y el radio. El travesaño, con el cuerpo colgante del condenado, era elevado y fijado en una especie de horqueta en el extremo superior del mástil. Podía formar la figura de una letra T o tener el travesaño más abajo. No hay ningún dato sobre la forma que tuvo la cruz de Jesús. Finalmente eran fijados los pies. Los clavos no estaban colocados sobre el empeine, sino de costado, entre los huesos y el tendón por encima del talón. Como los clavos tenían poco más de 11 cm, los pies no podían estar juntos sino separados. La agonía podía durar varios días y cuando se quería apresurar la muerte del condenado, se le quebraban las piernas. El peso del cuerpo dificultaba la respiración y moría rápidamente por asfixia.
6) ¿Cuáles fueron sus últimas palabras?
Es tradicional hablar de las "las siete palabras de Jesucristo en la cruz". Pero si se leen los Evangelios con atención se constata que este número se obtiene si se suman las que se encuentran en los cuatro Evangelios. Exceptuando una frase, cada una de las seis restantes se encuentra en uno sólo de los Evangelios. Para entenderlo se debe tener en cuenta la forma en que los escritores de la antigüedad describían un personaje. Los actuales exponen el pensamiento de la persona en cuestión y, por lo general, sólo ponen en su boca lo que aquel dijo. Los antiguos, en cambio, ponían en boca del personaje palabras que ayudaran a retratarlo mejor. Por eso, los evangelistas pusieron en boca de Jesús ciertas palabras que ayudan a comprender lo que significa para los creyentes la muerte de Jesucristo. No se puede negar que algunas de éstas pueden haber sido pronunciadas por Jesús. Aunque no lo fueran, los creyentes saben que los autores de los Evangelios eran escritores inspirados por el Espíritu Santo y, por tanto, lo que ellos escribieron es Palabra de Dios.
7)¿Su muerte en la cruz fue un sacrificio?
Un sacrificio es un acto por el cual un ser humano, reconociendo a Dios como Dios, le entrega totalmente un bien como un regalo. Los sacrificios se ofrecen generalmente en un lugar sagrado, sobre un altar, por medio de un sacerdote, de acuerdo con un ritual. Considerada de esta manera, la muerte de Cristo no puede ser llamada "sacrificio": fue sólo un acto sanguinario por el que algunos hombres, con crueldad, ejecutaron a un inocente. Sin embargo, las Sagradas Escrituras presentan la muerte de Jesús como un verdadero sacrificio. Se reconoce que aquí hay un sacrificio porque se atiende a las disposiciones interiores de Cristo. Su muerte fue la culminación de una entrega total al Padre, en un acto de amor perfecto y obediencia. La voluntad del Padre, que por amor a la humanidad, quiso que su hijo compartiera la vida humana, fue asumida por Jesucristo y cumplida hasta lo último sin claudicaciones y sin renuncias. Fue un sacrificio perfecto porque él mismo se entregó como víctima. Reparó, así, la desobediencia de toda la humanidad y, por eso, fue un "sacrificio de expiación por los pecados".
8) ¿Cuál fue la fecha de su muerte? ¿Tenía 33 años?
Los Evangelios dicen que Jesús murió en día viernes. Los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas indican que la última cena de Jesús con sus discípulos fue la cena con la que los judíos celebran la Pascua. Como para los judíos, el día comienza con la puesta del sol, la Pascua habría comenzado la noche del jueves. Pero el evangelista Juan dice que Jesús celebró la cena "antes de la fiesta de Pascua". Se sabe que fue después del año 15 del gobierno de Tiberio. Considerando que la Pascua judía es una fiesta movible (la primera noche de luna llena después del 21 de marzo), los astrónomos -consultando sus tablas— pueden decir en qué años cayó en jueves o viernes. La fecha más verosímil es el 7 de abril del año 30 (Pascua, viernes por la noche). Por otra parte, el calendario que se usa hoy no cuenta los años con precisión desde el nacimiento de Jesús. Empezaría desde el cuarto año posterior a la muerte de Herodes. Como Jesús nació algunos años antes de que aquel muriera y fue crucificado probablemente el 7 de abril del año 30, tenía pues al expirar 36 o 37 años. La idea tradicional de que 33 es la edad de Cristo carece de todo fundamento.
9) ¿Por qué hay fechas diferentes de la muerte?
La fecha probable de la muerte de Jesús fue el viernes 7 de abril del año 30. En ese año, la fiesta de la Pascua de los judíos comenzó ese mismo viernes por la noche. Como vimos, esto coincide con el Evangelio de San Juan. Pero no con los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. ¿Entonces? Los evangelistas escribieron con cuidado los datos importantes para la fe y utilizaron los históricos en la medida en que éstos eran necesarios o útiles. La fecha de la muerte de Jesús no tiene importancia para la fe. En cambio, es importante para la fe saber por qué razón unos autores presentaron la Ultima Cena como una cena de Pascua (querían vincular la Pascua judía con la eucaristía), mientras que otro relacionó la muerte de Jesús con la víspera de la celebración pascual (quería vincular el simbolismo del sacrificio del cordero, que se mata la tarde anterior a la Pascua, con el sacrificio de Cristo).
10) ¿Cómo fue su resurrección?
Los escritos bíblicos son muy parcos cuando se trata de describir cómo fue la resurrección de Jesús. Emplean la totalidad de su fuerza en anunciar que Cristo resucitó y que fue visto por sus discípulos; pero no se detienen a narrar cómo sucedió. Sólo dicen que ni bien pasó el día sábado y cesó el tiempo de descanso de los judíos, María Magdalena salió de su casa, fue al sepulcro y notó que estaba vacío. Pedro y Juan también vieron la tumba vacía. Pero eso puede tener muchas explicaciones y, por sí sólo, no prueba la resurrección. Fueron necesarias las apariciones de Jesús para que los discípulos lleguen a la certeza. La resurrección de Cristo no consiste en salir del sepulcro -como Lázaro- para seguir viviendo una vida con las condiciones de la anterior. Por eso, no es algo que se pueda ver o fotografiar. Consiste en que Dios aceptó su sacrificio en la cruz y su cuerpo fue asumido en la gloria de la divinidad. Su cuerpo resucitado irradia ahora la gloria de Dios. Es un cuerpo verdadero, pero no tiene las condiciones de la vida de este mundo, sino las de las cosas celestiales imposibles de imaginar y de representar.
Monseñor Luis Rivas
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domingo, 4 de abril de 2010
Diez respuestas clave sobre la Pascua
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Religión
martes, 16 de febrero de 2010
40 FRASES DEL PAPA PARA VIVIR LA CUARESMA
Hoy miércoles de ceniza se inicia la Cuaresma, un período de preparación para la Semana Santa. Estas 40 frases han sido parte de los mensajes que el Papa Benedito XVI ha trasmitido a lo largo de su pontificado con motivo de la Cuaresma. 1. Que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. (2009)
2. El ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. (2009)
3. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (2009)
4. Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia. (2009)
5. Ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. (2009)
6. Esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio. (2009)
7. La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. (2009)
8. Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios. (2009)
9. El ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos (...).Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. (2009)
10. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. (2009)
11. “Quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (San Pedro Crisólogo). (2009)
12. Que la Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. (2009)
13. La Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. (2008)
14. La limosna representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales. (2008)
15. ¡Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas! (2008)
16. No somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo. (2008)
17. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad. (2008)
18. No hay que alardear de las propias buenas acciones, para no correr el riesgo de quedarse sin la recompensa en los cielos. (2008)
19. La limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros. (2008)
20. Quien sabe que “Dios ve en lo secreto” y en lo secreto recompensará, no busca un reconocimiento humano por las obras de misericordia que realiza. (2008)
21. Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos. (2008)
22. Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría. (2008)
23. La limosna, acercándonos a los demás, nos acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos. (2008)
24. Podemos aprender [de Cristo] a hacer de nuestra vida un don total; imitándolo estaremos dispuestos a dar, no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos. (2008)
25. Que María, Madre y Esclava fiel del Señor, ayude a los creyentes a proseguir la “batalla espiritual” de la Cuaresma armados con la oración, el ayuno y la práctica de la limosna. (2008)
26. La Cuaresma es un tiempo propicio para aprender a permanecer con María y Juan, el discípulo predilecto, junto a Aquel que en la cruz consuma el sacrificio de su vida por toda la humanidad. (2007)
27. En el misterio de la cruz se revela plenamente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. (2007)
28. Miremos a Cristo traspasado en la cruz. Él es la revelación más impresionante del amor de Dios (...). En la cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: tiene sed del amor de cada uno de nosotros. (2007)
29. El Todopoderoso espera el «sí» de sus criaturas como un joven esposo el de su esposa. (2007)
30. Sólo el amor en el que se unen el don gratuito de uno mismo y el deseo apasionado de reciprocidad infunde un gozo tan intenso que convierte en leves incluso los sacrificios más duros. (2007)
31. La respuesta que el Señor desea ardientemente de nosotros es ante todo que aceptemos su amor y nos dejemos atraer por él. (2007)
32. Vivamos, pues, la Cuaresma como un tiempo «eucarístico», en el que, aceptando el amor de Jesús, aprendamos a difundirlo a nuestro alrededor con cada gesto y cada palabra. (2007)
33. El apóstol Tomás reconoció a Jesús como «Señor y Dios» cuando metió la mano en la herida de su costado. No es de extrañar que, entre los santos, muchos hayan encontrado en el Corazón de Jesús la expresión más conmovedora de este misterio de amor.
34. Cristo «me atrae hacia sí» para unirse a mí, a fin de que aprenda a amar a los hermanos con su mismo amor. (2007)
35. De ningún modo es posible dar respuesta a las necesidades materiales y sociales de los hombres sin colmar, sobre todo, las profundas necesidades de su corazón. (2006)
36. Quien no da a Dios, da demasiado poco. (2006)
37. Es preciso ayudar a descubrir a Dios en el rostro misericordioso de Cristo. (2006)
38. Mientras el tentador nos mueve a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras propias fuerzas, Dios nos guarda y nos sostiene. (2006)
39. La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza (2006).
40. Aunque parezca que domine el odio, el Señor no permite que falte nunca el testimonio luminoso de su amor. A María, «fuente viva de esperanza», le encomiendo nuestro camino cuaresmal, para que nos lleve a su Hijo.
Fuente: opusdei.es
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lunes, 7 de abril de 2008
Por qué todos los años cambia de fecha la Pascua
Oscila en el almanaque entre el 22 de marzo y el 25 de abril
¿Cuándo cae Pascua este año? Todos, alguna vez, se han hecho la misma pregunta. En rigor, es un interrogante que se repite cada año. Y aunque la mayoría está al tanto de la movilidad de este festejo, muchos desconocen el motivo.
Primer dato: la fecha en cuestión varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril, ya que tiene lugar el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera del hemisferio norte (otoño en el Sur). Es decir, hoy. El año pasado, esto mismo sucedió el 8 de abril, y el año próximo, el domingo de Pascua será el 12 de abril.
Pero ¿por qué la celebración de la Pascua varía? Ante todo, hay que tener en cuenta que la Semana Santa se rige por el año litúrgico que, por tradición, se ajusta al ciclo lunar –que tiene meses de 28 días– y no al año solar, con algunos días más de diferencia.
En este sentido, el padre Guillermo Marcó, director de la Pastoral Universitaria, recuerda que, originariamente, la Pascua tiene un origen judío.
“Primitivamente, se trataba de una festividad agraria que se celebraba cuando se producía la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Y luego se le sumaron otros acontecimientos históricos, como la liberación del pueblo judío de los egipcios.” Con el calendario hebreo, un almanaque lunisolar y por el cual se rigen todas las festividades judías, esas diferencias entre los ciclos no existen.
Se trata de un calendario que se basa tanto en el ciclo que realiza la Tierra alrededor del Sol, como el que describe la Luna alrededor de la Tierra, fundado en un complejo algoritmo que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año mediante cálculos matemáticos y astronómicos.
"El Pésaj se celebra siempre el día 14 del primer mes judío, denominado mes de Nisán", explica Marcó, que suele corresponderse con algún día de marzo o abril del calendario gregoriano, utilizado en el mundo occidental.
En sus inicios, los primeros cristianos celebraban la Pascua de resurrección en coincidencia con el Pésaj. Pero, desde el Concilio de Nicea, en el año 325, los cristianos -luego de largos estudios y algunas disidencias entre los expertos astronómicos- decidieron separar la fecha de esta celebración y fijaron las siguientes condiciones: ya no sería el 14 de Nisán, como los judíos, sino un domingo.
Este domingo, además, debería ser el siguiente al plenilunio pascual (la primera luna llena boreal). La luna pascual es aquella, cuyo plenilunio tiene lugar en el equinoccio de primavera del hemisferio norte o inmediatamente después. Este equinoccio se produce el 21 de marzo.
Raíces judías Pero, pese a las diferencias entre ambas religiones con respecto a la Pascua, Marcó enfatiza: "Existe una tradición cristiana con raíces judías. Sobre eso no hay discusión posible. En realidad, no se trata de dos fiestas diferentes, sino que, para nosotros, está resignificada".
De hecho, y Según Marcó, es muy probable que la última cena haya sido el tradicional Séder pascual. También la hostia católica tiene su origen en la Matzá (pan tradicional de la comida judía, elaborado con harina y agua).
La fecha de la Pascua, en el calendario actual de la Iglesia, es la más importante de todo el año, ya que regula todas las fiestas movibles y modifica los períodos litúrgicos, que la preceden y le siguen en forma inmediata.
P/D:durante 8 dias y conmemorando la liberacion de los israelitas de la esclavitud en el antiguo egipto,hace unos 3.200 años. Ademàs, las filas se reùnen para trasmitir la identidad judìa a las nuevas gegeraciones.
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miércoles, 19 de marzo de 2008
Los Orígen de las Pascuas
De acuerdo a la concepción cristiana, durante la Semana Santa se evoca la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es el momento más sobresaliente del calendario litúrgico.
Ahora bien, la pregunta es ¿qué relación tienen los íconos de la Pascua que hoy conocemos, tales como los huevos, las roscas y los conejos, con esta celebración? ¿Verdaderamente, se otorga hoy el mismo sentido religioso a esteacontecimiento como en la antigüedad?
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses. Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas. Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.
El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.
En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto.
Las pirámides de Egipto, testigos de la presencia del pueblo hebreo en el valle del Nilo.
El cordero de Pascua era escogido por cada familia. Con el tiempo, la ceremonia de inmolación fue llevada a cabo por la clase sacerdotal. El animal debía ser un macho cabrio, sano y de un año de edad. Se inmolaba al finalizar el día; y por la noche se comía con lechugas amargas. No estaba permitido romper sus huesos, ni dejar restos de carne. Por esta razón, los israelitas se reunían en grupos, para cumplir con las prescripciones de orden sagrado.
Durante los siete días posteriores al 14 de Nisán (mes del calendario israelita correspondiente a marzo - abril del calendario español), el pueblo hebreo sólo comía pan sin levadura (no fermentado), al que llamaban "ázimo" o "pan de aflicción".
Por su parte, para los cristianos, la Pascua es la fiesta instruida en memoria de de la resurrección de Cristo.
El registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la "Cena del Señor", y dijo a sus apóstoles "Sigan haciendo esto, en memoria de mi" (Lucas 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.
La Nueva Enciclopedia Británica explica que los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor, al mismo tiempo que los judíos, durante la noche de la primera luna llena pascual (del día 14 de abib), del primer mes de primavera (14-15 de Nisán).
A mediados del siglo II, la mayoría de las iglesias había trasladado esta celebración, al domingo posterior a la festividad Judía. El Viernes Santo y el día de la Pascua Florida no empezaron a celebrarse como conmemoraciones separadas en Jerusalén, hasta finales del siglo IV. (Fuente: Seasonal Peast and Festivals).
Antiguamente, los clérigos eran los encargados de bendecir el cordero pascual y luego lo repartían entre ellos. Más tarde, el cordero fue sustituido por pequeños pasteles de carne de cordero, que se distribuían a los feligreses, luego de la misa.
Otros registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua Florida (en ingles "Easter") se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como "Easter". (The Westminster Dictionary of the Bible).
La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; "Astarté" o "Istar" eran el huevo y la liebre. En algunas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, mientras que en otras figuras aparece con un huevo en la mano y un conejo a su diestra.
La popularidad de esta deidad, se debió en parte a la amplia difusión que tuvo en la antigüedad la prostitución sagrada, como pare del culto.
En Cartago, se descubrieron urnas de colores brillantes, debajo de monumentos erigidos en honor a esta diosa, que contenían huesos carbonizados de niños y adolescentes.
Sucede que los padres de las pequeñas víctimas (por lo general, personas de alto rango y con títulos) esperaban que los dioses bendijeran sus riquezas e influencias, mediante estos sacrificios humanos.
Según el libro Medieval Holidays and Festivals: "La celebración de la Pascua Florida recibió su nombre (Easter), en honor a Eostre, diosa germánica del alba y la primavera".
Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad. Originalmente, estos ritos de la primavera fueron concebidos para "ahuyentar a los demonios del invierno".
Son notables las similitudes de los ritos; incluso la semejanza léxica y morfológica que tiene la palabra inglesa Easter (Pascua Florida), apenas diferenciada del nombre de la diosa pagana de la antigüedad (The Two Babilons, de Alexander Hislop).
Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.
Basílica de San Pedro en Roma, sede administrativa y religiosa del Papa en la religión católica apostólica romana.
Pascua a la Argentina.
En Argentina, todos los Jueves Santos, y a media mañana, se celebra la misa crismal en la Catedral metropolitana. Así se da comienzo al triduo pascual de la Semana Santa, que antecede al Domingo de Pascua.
Participan de esta ceremonia todos los sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires; ocasión en la que el clero renueva las promesas sacerdotales que realizó cuando fue ordenado.
Por la tarde se oficia la misa de la cena del Señor, en la que se rememora la última cena de Cristo, junto a sus doce apóstoles, y la institución de la Eucaristía. Durante el oficio, el sacerdote celebrante lava los pies de doce ancianos como gesto de humildad.
En tanto que el Viernes Santo -día de ayuno y abstinencia-, un obispo vicario preside la Celebración, que evoca la pasión y muerte de Cristo. Al finalizar la jornada, se realiza el Vía Crucis, en la Plaza de Mayo y se recorren distintos templos aledaños.
El sábado está dedicado al lamento por la muerte de Jesús, mientras que el domingo se celebra la máxima fiesta de la Cristiandad pues es el centro del año cristiano.
En la provincia de La Rioja, por ejemplo, los feligreses peregrinan hacia el paraje denominado "Señor de la Peña", para evocar el sacrificio de Jesús. Se reúnen en un gran peñasco de quince metros de altura, ubicado en una zona desértica llamada "Barreal de Arauco", a 86 kilómetros de la capital riojana.
En la localidad de Tilcara, por las calles se efectúa la "Procesión del Cristo Yaciente". Y en cada esquina se colocan las tradicionales ermitas, que evocan pasajes bíblicos.
Lo cierto, es que poco a poco se va perdiendo en todo el mundo, el sentido religioso de esta celebración. Y por otra parte, habrá que ver qué se entiende, tanto hoy como ayer, por "significado religioso", ya que lo religioso no es exclusivo de las religiones más importantes de la humanidad que han perdurado hasta la actualidad.
La religiosidad, en todas sus formas, existe desde tiempos remotos y aunque sea reconfigurada bajo nuevas formas, nunca termina de perecer. En algunos casos, sobrevive en la exposición de este mundo caótico; pera también "otra" religión, de características antiguas, que subyace y que fluye como caldo de cultivo, desde las entrañas de la Tierra y la memoria.
Hoy la Semana Santa es para muchos, sinónimo de "mini-turismo". Y coma si fuera poco, desde el inicio de la Cuaresma, (los 40 días de preparación previos al domingo de Pascua), un tiempo supuestamente llamado al recato y a la penitencia, los obispos advierten la desnaturalización de esta conmemoración, provocada en parte por la continuidad de los festejos de carnaval.
Como quiera que sea, y pese a las distintas interpretaciones que tiene la celebración de le Pascua; este suceso continúa conmoviendo al mundo entero, creyentes o ateos. Porque más allá de lo sagrado o profano, la Pascua es una maravillosa conjunción de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario y de la realidad.
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miércoles, 27 de febrero de 2008
¿Qué es la Cuaresma?
¿Qué es la Cuaresma?
El tiempo de la Cuaresma rememora los cuarenta años que el pueblo de Israel pasó en el desierto mientras se encaminaba hacia la tierra prometida, con todo lo que implicó de fatiga, lucha, hambre, sed y cansancio...pero al fin el pueblo elegido gozó de esa tierra maravillosa, que destilaba miel y frutos suculentos.
También para nosotros, como fue para los israelitas aquella travesía por el desierto, la Cuaresma es el tiempo fuerte del año que nos prepara para la Pascua o Domingo de Resurrección del Señor, cima del año litúrgico, donde celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado, la muerte y el mal, y por lo mismo, la Pascua es la fiesta de alegría porque Dios nos hizo pasar de las tinieblas a la luz, del ayuno a la comida, de la tristeza al gozo profundo, de la muerte a la vida. La Cuaresma ha sido, es y será un tiempo favorable para convertirnos y volver a Dios Padre lleno de misericordia, si es que nos hubiéramos alejado de Él, como aquel hijo pródigo (Lucas 15, 11-32) que se fue de la casa del padre y le ofendió con una vida indigna y desenfrenada. Esta conversión se logra mediante una buena confesión de nuestros pecados. Dios siempre tiene las puertas de casa abiertas de par en par, y su corazón se le rompe en pedazos mientras no comparta con nosotros su amor hecho perdón generoso.
Ojalá fueran muchos los pecadores que valientemente volvieran a Dios en esta Cuaresma para que una vez más experimentaran el calor y el cariño de su Padre Dios!Si tenemos la gracia de seguir felices en la casa paterna como hijos y amigos de Dios, la Cuaresma será entonces un tiempo apropiado para purificarnos de nuestras faltas y pecados pasados y presentes que han herido el amor de ese Dios Padre; esta purificación la lograremos mediante unas prácticas recomendadas por nuestra madre Iglesia; así llegaremos preparados y limpios interiormente para vivir espiritualmente la Semana Santa, con todo la profundidad, veneración y respeto que merece. Estas prácticas son el ayuno, la oración y la limosna.
Ayuno no sólo de comida y bebida, que también será agradable a Dios, pues nos servirá para templar nuestro cuerpo, a veces tan caprichoso y tan regalado, y hacerlo fuerte y pueda así acompañar al alma en la lucha contra los enemigos de siempre: el mundo, el demonio y nuestras propias pasiones desordenadas. Ayuno y abstinencia, sobre todo, de nuestros egoísmos, vanidades, orgullos, odios, perezas, murmuraciones, deseos malos, venganzas, impurezas, iras, envidias, rencores, injusticias, insensibilidad ante las miserias del prójimo.
Ayuno y abstinencia, incluso, de cosas buenas y legítimas para reparar nuestros pecados y ofrecerle a Dios un pequeño sacrificio y un acto de amor; por ejemplo, ayuno de televisión, de diversiones, de cine, de bailes durante este tiempo de cuaresma. Ayuno y abstinencia, también, de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos; ayuno aquí significará renunciar a todo lo que alimenta nuestra tendencia a la curiosidad, a la sensualidad, a la disipación de los sentidos, a la superficialidad de vida.
Este tipo de ayuno es más meritorio a los ojos de Dios y nos requerirá mucho más esfuerzo, más dominio de nosotros mismos, más amor y voluntad de nuestra parte.Limosna, dijimos. No sólo la limosna material, pecuniaria: unas cuantas monedas que damos a un pobre mendigo en la esquina. La limosna tiene que ir más allá: prestar ayuda a quien necesita, enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que nos lo pide, compartir alegrías, repartir sonrisa, ofrecer nuestro perdón a quien nos ha ofendido. La limosna es esa disponibilidad a compartir todo, la prontitud a darse a sí mismos. Significa la actitud de apertura y la caridad hacia el otro. Recordemos aquí a san Pablo: “Si repartiese toda mi hacienda...no teniendo caridad, nada me aprovecha” (1 Corintios 13, 3).
También san Agustín es muy elocuente cuando escribe: “Si extiendes la mano para dar, pero no tienes misericordia en el corazón, no has hecho nada; en cambio, si tienes misericordia en el corazón, aún cuando no tuvieses nada que dar con tu mano, Dios acepta tu limosna”.Y, finalmente, oración. Si la limosna era apertura al otro, la oración es apertura a Dios. Sin oración, tanto el ayuno como la limosna no se sostendrían; caerían por su propio peso. En la oración, Dios va cambiando nuestro corazón, lo hace más limpio, más comprensivo, más generoso...en una palabra, va transformando nuestras actitudes negativas y creando en nosotros un corazón nuevo y lleno de caridad. La oración es generadora de amor. La oración me induce a conversión interior.
La oración es vigorosa promotora de la acción, es decir, me lleva a hacer obras buenas por Dios y por el prójimo. En la oración recobramos la fuerza para salir victoriosos de las asechanzas y tentaciones del mundo y del demonio. Cuaresma, pues, tiempo fuerte de oración.
Miremos mucho a Cristo en esta Cuaresma. Antes de comenzar su misión salvadora se retira al desierto cuarenta días y cuarenta noches. Allí vivió su propia Cuaresma, orando a su Padre, ayunando...y después, salió por nuestro mundo repartiendo su amor, su compasión, su ternura, su perdón. Que Su ejemplo nos estimule y nos lleve a imitarle en esta cuaresma. Consigna: oración, ayuno
autor: P. Antonio Rivero, L.C.
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lunes, 11 de febrero de 2008
Nuestra Señora De Lourdes
150 años de la primera apariciòn de Lourdes
Etimológicamente significa “lugar agreste”. Viene de la lengua francesa. 150 años de la primera aparición de Lourdes El lunes 11 de febrero de 2008 celebramos los 150 años de la primera aparición de la Virgen en Lourdes, Francia. Bernardita de Soubirous fue la elegida por Dios para ser testigo y mensajera de tan extraordinaria iniciativa del Creador. La Madre de Jesús, nuestra Madre también, supo como siempre enamorar a las multitudes y convocar a los pueblos de las naciones alrededor de la majestuosa imagen que de Ella se difundió. Lourdes ha sido fuente de sanación física para mucha gente, y quizás ha sido este el milagro más visible que Dios ha realizado para confirmar y sostener la fe en la obra. Pero sin dudas que la sanación espiritual, la conversión de las almas, ha sido el fruto más extraordinario que las generaciones han manifestado como evidencia de la potencia de los actos de Dios en esta tierra. Bernardita fue también instrumento de confirmación del Dogma de la Inmaculada Concepción, para alegría de los que amamos la pureza de María, reconocida de este modo en las propias palabras de la Reina del Cielo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Hoy, después de 150 años, las palabras de María resuenan en nuestros oídos con la misma fuerza, como un cristal puro que resuena y sacude con su timbre los tímpanos del mundo. Gloria a Dios por Su Amor manifestado en regalo tan extraordinario. Nuestra Señora de Lourdes renueve nuestros corazones y nuestras mentes, para que emerja sonriente y esplendorosa nuestra propia conversión.
¿Cuál es la síntesis del mensaje de Lourdes? En primer lugar, se trata de un acto de gratitud por la definición del dogma, que se había declarado oficialmente cuatro años antes. En segundo lugar, exaltar la pobreza y la humildad, virtudes eminentemente cristianas. En tercer lugar, la importancia de la Cruz como camino para ser feliz aquí y en el más allá. Y en cuarto lugar, la clave para llevar una vida cristiana auténtica, es la oración, sintetizada en el rezo del santo rosario.
Pero lo importante, además de las curaciones físicas, es que todo el mundo sale curado en lo espiritual, siempre y cuando se vaya de buena fe.
Leido en: http://es.catholic.net/santoraldehoy/
P/D:¡Felicidades a las Lourdes!
¿Cuál es la síntesis del mensaje de Lourdes? En primer lugar, se trata de un acto de gratitud por la definición del dogma, que se había declarado oficialmente cuatro años antes. En segundo lugar, exaltar la pobreza y la humildad, virtudes eminentemente cristianas. En tercer lugar, la importancia de la Cruz como camino para ser feliz aquí y en el más allá. Y en cuarto lugar, la clave para llevar una vida cristiana auténtica, es la oración, sintetizada en el rezo del santo rosario.
Pero lo importante, además de las curaciones físicas, es que todo el mundo sale curado en lo espiritual, siempre y cuando se vaya de buena fe.
Leido en: http://es.catholic.net/santoraldehoy/
P/D:¡Felicidades a las Lourdes!
"Yo Soy la Inmaculada Concepción"
La maternal presencia de la Virgen se confirma
con grandes manifestaciones divinas: Conversiones, curaciones milagrosas científicamente comprobadas y la presencia de millones de peregrinos.
Todos los peregrinos sentimos la acogida que nos dio la Virgen.
Todos los peregrinos sentimos la acogida que nos dio la Virgen.
Los días en Lourdes estuvieron llenos de una gran paz interior que nos ayudó a la oración y a desear ser mejores católicos.
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Religión
miércoles, 6 de febrero de 2008
Comienzo de la Cuaresma
El comienzo de la Cuaresma
Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte que indica que ya no hay vida ni posibilidad de que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente. La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio de ese camino. El momento en el cual cada uno de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.
Jesucristo nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos tener ante la vida y ante las cosas que hacemos. Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna, hacemos el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.”
Es Dios en nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro Padre que ve en lo secreto quien nos va a recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos en una sociedad en la cual la apariencia es lo que cuenta y la fama es lo que vale.
Cristo, cuando nosotros nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?
La Cuaresma es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana, estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy buscando?
La señal de penitencia que es la ceniza en la cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer en este camino que son los días de preparación para la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae sobre nuestro corazón?
Esta pregunta se convierte en un impulso, en un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar valor a lo que vale, dar peso a lo que tiene.
Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la ceniza nos dice: quita todo y quédate con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo único que llena la vida de sentido. Tu Padre que ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar.
La Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a quién estamos buscando.Este es le sentido de la ceniza en la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a quien estamos buscando es a Dios?
Si busco a Dios, esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar nuestro corazón.El camino de Cuaresma va a ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro Padre en nuestro interior?
Este es el significado del rito que vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos hoy de una forma solemne, tan solemne como es el hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios.
Este ha de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma como son lo ayunos, las vigilias y demás sacrificios que podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener la persona humana, no es simplemente un hambre física sino el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de la vida de Dios que tiene que haber en nuestra alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada instante de nuestra alma.
Que éste sea el fin de nuestro camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo, esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia.
Permitamos que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.
P. Cipriano Sánchez LC
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