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lunes, 19 de julio de 2010

Cuento de la amistad

Un día, todos los colores del mundo empezaron a discutir entre ellos, ya que cada uno pretendía ser el mejor, el más importante, el más bello, el más útil, el favorito de todos.
El verde afirmó: "Soy el más esencial, es innegable. Represento la vida y la esperanza. He sido escogido como la hierba, los árboles y las hojas. Sin mí, los animales morirían. Mirad el campo y veréis que soy el que más presente está."
El azul tomó la palabra: "Tú sólo piensas en la tierra, pero olvidas el cielo y el océano. Es el agua la base de la vida. Y el cielo nos da el espacio, la paz y la serenidad. Sin mí, ninguno de vosotros seríais nada."
El amarillo se rió ante esas palabras: "Que gracia que me hacéis los dos. Yo aporto la risa, la alegría y el calor al mundo. La prueba es que el sol es amarillo, al igual que la luna y las estrellas. Cada vez que miráis un girasol, el os demuestra que yo soy la vida. Sin mí, no habría ningún placer en esta tierra."
La naranja elevó su voz entre el tumulto: "Soy el color de la salud y de la fuerza. Tal vez me ven menos a menudo que a vosotros, pero soy útil para las necesidades de la vida humana. Transporto las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, en las calabazas, en las naranjas, en los mangos, en las papayas,... No estoy presente todo el tiempo, pero cuando coloreo el cielo en los amaneceres o atardeceres, mi belleza es tal que se fija ya en vosotros, sólo en mí."
El rojo que se había mantenido al margen hasta ese momento, tomó la palabra alto y fuerte: "Yo soy el jefe de todos los colores, porque soy la sangre, la energía de la vida. Soy el color del peligro y de la valentía. Siempre estoy dispuesto a pelearme por una causa. Sin mí, la tierra estaría tan vacía como la luna. Soy el color de la pasión y del amor, de la Rosa roja, de la Poinsetia y de las Amapolas."


El púrpura se levantó y habló dignamente: "Yo soy el color de la realeza y del poder. Los reyes, los jefes y los obispos siempre me escogieron porque soy el signo de la autoridad y de la sabiduría. La gente no me interroga: me escuchan y obedecen."
Finalmente, el índigo tomó la palabra, con mucha más calma que los demás, pero con la misma determinación: "Pensad en mí. Soy el color del silencio. Quizás no me hayáis visto, pero sin mí seríais insignificantes. Represento el pensamiento y la reflexión, la sombra del crepúsculo y las profundidades del agua. Me necesitáis para el equilibrio, el contraste y la paz interior."
Y así los colores continuaron jactándose, convencidos cada uno de ellos de su propia superioridad. Su disputa se hizo cada vez más fuerte. Pero de repente, un relámpago apareció en el cielo y el trueno gruñó. La lluvia comenzó a caer fuerte. Inquietos, los colores se acercaron unos a otros para sentirse seguros.
Y en medio del clamor, la lluvia tomó la palabra: "¡Idiotas! ¡No dejáis de discutir y cada uno intenta mandar sobre los demás! ¿¡No sabéis que cada uno de vosotros existís por una razón especial, única y diferente? ¡¡Juntad vuestras manos y venid conmigo!!" Los colores obedecieron y unieron sus manos.
Y la lluvia prosiguió: "De ahora en adelante, cuando llueva, cada uno de vosotros atravesará el cielo para formar un gran arco de colores y demostrar que podéis vivir juntos en armonía. El arco iris es un signo de esperanza para la vida. Y cada vez que la lluvia lave el mundo, un arco iris aparecerá en el cielo, para recordar al mundo que debemos amarnos los unos a los otros. "

domingo, 4 de julio de 2010

PUEDE SER UN MOMENTO PARA ......


Puede ser un momento de LIBERACIÓN: deja atrás alguna atadura que no te permite avanzar, un rencor que solo te hace mal a ti, una relación estéril, una creencia limitante.

Puede ser un momento de PERDÓN: tal vez precises perdonarte algo que te provoque culpa y no te permite acceder a la felicidad que mereces. O necesites perdonar a alguien que sabes que no quiso hacerte daño, pero tomó una decisión equivocada en algún momento.

Puede ser un momento de ACERCAMIENTO: si estás lejos de alguien que quieres y por alguna razón no te has comunicado en los últimos tiempos, envía un email, un mensaje de texto, llama por teléfono… la palabra de alguien querido a quien extrañamos es un puente hacia una sonrisa del corazón.

Puede ser un momento de HUMILDAD: si el orgullo o alguna otra razón te cegaron al tomar alguna resolución, o no te permitieron ver lo que realmente sucedía y sientes que estuviste mal, qué mejor oportunidad para reconocer que somos humanos, que todos nos equivocamos, y aunque intentemos hacer las cosas lo mejor posible, no podemos controlar todo lo que sucede… solo nuestras intenciones.

Puede ser un momento de CONCRECIONES: ¿y si decides hacer eso que has estado posponiendo y te agradaría mucho llevar a cabo? Si te lo propones, en los próximos días seguramente que encontrarás el tiempo para hacerlo…

miércoles, 21 de abril de 2010

NI TÚ NI YO SOMOS LOS MISMOS



El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
--¿No estás enfadado, señor?
--No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
--¿Por qué?
Y el Buda dijo:
--Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.
*El Maestro dice: Para el que sabe ver, todo es transitorio: para el que sabe amar, todo es perdonable.
Extraídos del libro "101 Cuentos de la India" de Ramiro Calle.

lunes, 19 de abril de 2010

EL VIAJERO SEDIENTO


Lentamente, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo. Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal serpiente quejumbrosa.
Varios hombres compartían un departamento y, como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha. Transcurrieron los minutos y los viajeros empezaron a conciliar el sueño. Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente, empezó a escucharse una voz que decía:
¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay, qué sed tengo!
Así una y otra vez, insistente y monótonamente. Era uno de los viajeros que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja, que uno de los viajeros se levantó, salió del departamento, fue al lavabo y le trajo un vaso de agua. El hombre sediento bebió con avidez el agua. Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó la luz. Los viajeros, reconfortados, se dispusieron a dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz de antes comenzó a decir:
¡Ay, qué sed tenía, pero qué sed tenía!
*El Maestro dice: La mente siempre tiene problemas. Cuando no tiene problemas reales, fabrica problemas imaginarios y ficticios, teniendo incluso que buscar soluciones imaginarias y ficticias.

Extraídos del libro "101 Cuentos de la India" de Ramiro Calle.

miércoles, 10 de marzo de 2010

La taza




Se cuenta que alguna una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas.En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. "¿Me permite ver esa taza?", preguntó la señora, "¡nunca he visto nada tan fino como eso!"En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar. La tacita le comentó:
"Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo! Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo. Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: "Por favor!! Ya déjame en Paz!". Pero sólo me sonrió y me dijo: "aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté porqué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decían: "aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara." Así está mucho mejor!" me dije a mí misma, pero apenas si me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. El color de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaría! "Por favor detente!" le gritaba yo a mi creador, pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía "aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno! No era un horno como el primero, sino que era mucho más caliente! Ahora sí estaba segura que me sofocaría! Le rogué y le imploré que me sacara! Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo "aguanta un poco más, todavía no es tiempo."
En ese momento me di cuenta que no había esperanza! Nunca lograría sobrevivir a ese horno! Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara.

Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: "Mírate! Ésta eres tú!" Yo no podía creerlo! Ésa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso! Mi creador nuevamente me dijo: "Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado.
También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras. Ahora tú eres un producto terminado! Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!".

Igual pasa con nosotros. Dios nunca nos va a tentar ni a obligar a que vivamos algo que no podamos soportar.Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros.
Él es el artesano y nosotros somos el barro con el cual Él trabaja. Nos amolda y nos da forma para que lleguemos a ser una pieza perfecta y podamos cumplir con su voluntad.Espero que al igual que a mí, esta historia nos ayude un poco a comprender lo mucho que Dios nos ama y que no nos da más de lo que no podamos soportar..."

miércoles, 20 de enero de 2010

El angel


Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano :
su hijo había muerto... Desde la muerte y durante años no podía dormir...
lloraba y lloraba , hasta que amanecía.
Un día , cuenta el cuento, se le apareció

- basta ya.
Es que no puedo soportar la idea de no verlo nunca más...
El ángel le dice:
¿ lo quiéres ver ?
Entonces lo agarra de la mano y lo sube al cielo.
Ahora lo vás a ver, quédate acá.
Por una acera enorme empiezan a pasar un montón de chicos, vestidos como angelitos,
con alitas blancas y una vela encendida , entre las manos,
como uno se imagina el cielo con los angelitos.
El hombre dice;
¿quiénes son ?
Y el ángel responde:
éstos son los chicos que han muerto en éstos años
y todos los días hacen éste paseo con nosotros,
porque son puros...
-¿ Mi hijo estará entre ellos ?-
- Si, ahora lo vas a ver.
Y pasan cientos y cientos de niños...
¡ Ahí viene, avisa el ángel!
Y el hombre lo vé radiante como lo recordaba.
Pero hay algo que lo conmueve:
de todos los niños, es él el único que tiene la vela apagada
y él siente una enorme pena y una terrible congoja por su hijo.
En ese momento su hijo lo vé, viene corriendo y se abraza con él.
Él lo abraza con fuerza y dice:
- Hijo- ¿ por qué tu vela no tiene luz?, ¿no encienden tu vela como a los demás ?
-Sí claro papá , todas las mañanas encienden mi vela, igual que la de todos, pero...
¿sábes que pasa?
cada noche tus lágrimas...
apagan la mía….

viernes, 27 de junio de 2008

La Camisa Del Hombre Feliz


Estaba muy enfermo un rey, y dijo:
-¡Daría la mitad de mi reino a quien me curase!
Entonces todos los sabios se reunieron para ver de curarle, pero no encontraban el medio.
Uno de ellos, sin embargo, declaró que sabía cómo podía curarse el rey.
-Si se encuentra un hombre feliz sobre la tierra -dijo- que le quiten su camisa y se la pongan a nuestro soberano. Entonces quedará curado.
El rey mandó buscar un hombre feliz por todo el mundo. Los enviados reales recorrieron todos los países pero no hallaron lo que buscaban. No encontraron un solo hombre que estuviera contento con su suerte.
El uno era feliz, pero enfermo; el otro estaba sano, pero era pobre; aquel, rico y sano, se quejaba de su mujer; la mujer se quejaba de sus hijos: todos deseaban algo más y no eran felices.
Un día, el hijo del monarca, al pasar por delante de una pobre choza, oyó que en su interior alguien exclamaba:
-Gracias a Dios he trabajado y he comido bien. Soy feliz, ¿qué más puedo desear?
El hijo del rey se sintió lleno de alegría e inmediatamente mandó buscar la camisa de aquel hombre, a cambio de todo cuanto quisiera.
Los enviados se presentaron prestamente en la choza del hombre feliz para quitarle la anhelada prenda;
pero el hombre era tan pobre que ni siquiera usaba camisa...

León Tolstoi.














lunes, 21 de abril de 2008

La Vaca en la Isla Verde

La Vaca en la Isla Verde


En el mundo hay una isla verde en la que vive sola una vaca.
Hasta que cae la noche, se alimenta de la rica vegetación que allí crece, de manera que se pone grande y gorda. Pero, durante la noche, se queda más flaca que un alambre a causa de su inquietud, pues se pregunta sin parar: “¿Qué voy a comer mañana?”
Cuando rompe el día, los campos verdean: las hojas verdes y los cereales alcanzan la altura de un hombre.
La vaca se echa encima con hambre canina; hasta la noche, se alimenta de aquella vegetación y la devora por completo.
De nuevo se pone corpulenta, gorda y fuerte.
Luego, llegada la noche, es víctima del pánico y presa de una febril inquietud, de suerte que, por miedo a no tener forraje, enflaquece pensando: “¿Qué voy a tener mañana para comer?”
Así se comporta aquella vaca desde hace muchos años.
Nunca se dice: “Durante todo este tiempo, me he alimentado de este prado y de este pasto; mi subsistencia no me ha faltado un sólo día; ¿a qué, pues, este temor y esta angustia que me queman las entrañas?” Pues no, cuando cae la noche, la vaca gorda se vuelve flaca pensando: “¡Ay! ¡ya no tengo nada para comer!”

La vaca es el alma carnal, y el campo es el mundo en el que el alma carnal se carcome de miedo por el pan cotidiano, diciéndose: “Me pregunto qué voy a comer en el futuro: ¿dónde encontraré alimento mañana?”
Durante años has comido, nunca has estado privado de alimento: deja tranquilo el futuro, considera el pasado.
Acuérdate de lo que has tenido ya; no pienses en lo que va a ocurrir, y no te aflijas.

Del libro Mathnawi
de Jalal ad din Rumi





































































¡¡Cumpleaños de verydiro!!

¡¡AMIGO TILDA PLAY Y ESCUCHA MÚSICA DEL ALMA!!


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¡¡Una luz contra el cáncer... no dejemos que se apague.!!

Vela contra el cancer