martes, 18 de marzo de 2008

¿Por qué el Padre elige este camino?




Martes Santo. Padre, aparta de mí este cáliz; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras Tú.

Getsemaní es el momento de la obscuridad de la voluntad de Dios; momentos en los cuales el mismo Cristo pide que se le aparte el cáliz: “¡Abba, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.”
San Marcos refleja la obscuridad que se presenta dentro del alma de Cristo. Los comentaristas de la Escritura siempre han visto aquí un momento en el cual como que Cristo viene a preguntarse: Todo lo que yo voy a hacer, ¿merecerá la pena? No hay que olvidar el tremendo realismo que supone para Cristo la encarnación, y Él no ha querido, en cierto sentido, ahorrarse ni siquiera esas obscuridades interiores de saber si verdaderamente merecería la pena todo el esfuerzo que Él iba a hacer.
Pero junto con esta obscuridad, hay también otra obscuridad en el camino de Cristo, en el alma de Cristo: ¿Por qué el Padre elige ese camino? ¿Por qué no eligió otro? La elección del camino por parte del Padre es una elección que entra dentro del misterio eterno. ¿Por qué razón la cruz, por qué tanto sufrimiento, por qué tanto dolor? Y si es tremenda la obscuridad ante el camino particularmente duro que se le muestra a Cristo, creo que hay un aspecto muy preocupante y difícil, que es el hecho de que Dios Padre busca en Él el abandono total sin condiciones. Cristo se sabe Hijo, se sabe, por lo tanto, amado por el Padre, a pesar del dolor que puede embargar el corazón, a pesar de la sangre que pueda brotar de la herida que le produce la renuncia de sí mismo. Sabe que el Padre le exige un abandono total, sin condiciones.
“Si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Cristo es consciente de que su amor por el Padre no puede tener otra opción sino la renuncia de sí mismo.
¿Qué amor sería el que desconfiara de su fuerza sobre el odio, sobre el dolor, sobre la renuncia total? Cristo se sabe amado por toda la eternidad, desde toda la eternidad, pero eso no le ahorra ni un momento de obscuridad. El relato evangélico es suficientemente claro respecto a esta obscuridad y soledad que nuestro Señor siente ante la voluntad del Padre.
Entremos en la obscuridad en el alma de Cristo. Cristo ha querido tocar todo el dolor humano, y por eso, también Cristo ha querido, como tantas almas humanas, pasar por la obscuridad, de manera que también el alma de Cristo asuma sobre sí la obscuridad y la redima por medio de la oblación libre, del ofrecimiento libre al Padre. Cristo sabe que el amor no quita del alma la presencia de la soledad purificadora, que reclama un desprendimiento absoluto de todo lo que podría haberle servido de soporte; la soledad del que tiene que lanzarse a la obscuridad, al dolor, a la angustia; la soledad del que sabe que su camino entra al desfiladero de la muerte, del despojo absoluto de toda seguridad humana; la soledad del que siente en su alma el mordisco implacable de la tristeza y de la amargura. Esa soledad que nadie puede evitar al hombre cuando quiere vivir sin pactos fáciles todas las exigencias de su identidad; una profunda soledad interior que reclama una verdadera convicción, para dar hacia adelante el siguiente paso, para darlo con decisión, con energía, porque sabe que su soledad no es excusa para no entregarse al Padre. Cristo quiere tocar la soledad de todos los hombres, de los hombres que se sienten retados por la obscuridad del alma ante la misión que se les confía. Y el alma de Cristo es consciente de que esa soledad que Él revive por su libre oblación es posible superarla a través de la oración. Y Cristo busca la oración, busca el contacto con el Padre. Cristo busca el encuentro con su Padre para fortalecerse, quizá no para superar la obscuridad. Porque no hay que olvidar que muchas veces la obscuridad no se supera sino que simplemente se soporta. Muchas veces la obscuridad no se puede quitar, no se puede arrancar del alma por mucho que se quiera. En el alma de Cristo está presente la obscuridad que proviene del dolor interior, que proviene del peso de los pecados ajenos, y Cristo se abraza a este cáliz del Señor. Cristo quiere ser capaz de corresponder a su Padre abrazándose al cáliz que se le ofrece. Cada uno de nosotros debemos preguntarnos también por todas nuestras obscuridades.
No es difícil ser fiel cuando todo es claro, cuando todo es amable. La fidelidad es difícil, más difícil todavía, cuando se realiza en la obscuridad, cuando sólo sabes que tienes que ser fiel, cuando sólo te queda la convicción de que tienes que seguir adelante. Y así es la fidelidad de Cristo en Getsemaní. “Si es posible que pase, pero no lo que yo quiera sino lo que quieras tú”.
Como dirá la carta a los Hebreos: “Aprendió con gritos y con lágrimas la obediencia, y así se constituyó en causa de salvación para todos los que le obedecen.” ¿Qué hago yo con mis noches en la obscuridad cuando no entiendo qué quieren de mí? ¿Qué hago cuando soy tomado por Dios en caminos que yo no habría escogido para mí, cuando la misión es difícil, cuando el reclamo de la misión supone dar más todavía, cuando yo pensaba que ya estaba en el borde y más no se podía dar? No tenemos que olvidar que la firmeza interior está en el homenaje de la libertad, en la ofrenda de mi libertad que se vuelve a ofrecer a Dios en medio de la obscuridad.
Esa es la fidelidad interior, esa es la firmeza de mi alma. Cristo me da el ejemplo, y Cristo es fiel a sí mismo, fiel a su identidad, fiel a su Padre y fiel a mí, aunque lo único que ve es la obscuridad de una muerte ignominiosa. Fiel, aunque sabe que lo único que lo espera es la noche, el tiempo de las tinieblas, la hora en que el poder, la fuerza, es misteriosamente entregada a los enemigos del Dios fiel que nunca abandona a sus hijos. Cristo es fiel para mí, aunque yo no vea nada, aunque no entienda, aunque a mis ojos el panorama sea sólo la obscuridad, porque la fidelidad en la obscuridad es otro nombre del amor.










































San Patricio



San PatricioPatrón de IrlandaFiesta: 17 de marzo


"Yo era como una piedra en una profunda mina; y aquel que es poderoso vino, y en su misericordia, me levantó y me puso sobre una pared."


-San Patricio


Ver también: De su confesión: "Muchos pueblos renacieron a Dios por mí"


Nacido en Gran Bretaña (Bennhaven Taberniae (pueblecito de Escocia que hoy no se encuentra en los mapas) hacia el 385, muy joven fue llevado cautivo a Irlanda, y obligado a guardar ovejas.


Recobrada la libertad, abrazó el estado clerical y fue consagrado obispo Irlanda, desplegando extraordinarias dotes de evangelizador, y convirtiendo a la fe a numerosas gentes, entre las que organizó la Iglesia. Murió el año 461, en Down, llamado en su honor Downpatrik (Irlanda).


No se conoce con exactitud los datos cronológicos del Apóstol de Irlanda. Por lo que el santo dice de si mismo, se supone que era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejercito romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote ya que en aquellos tiempos no se había impuesto aún la ley del celibato sacerdotal en todo el occidente.


Se afirma que fue alrededor del año 403, a la edad de 16 años, que cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces sin éxito.


La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo, preparándolo para el futuro, ya que el mismo dijo que hasta entonces "aún no conocía al verdadero Dios", queriendo decir que había vivido indiferente a los consejos y advertencias de la Iglesia.


Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad (o Foclut). De ser así, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.


Lo mas importante es que para entonces, como el lo dice: "oraba de continuo durante las horas del día y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron mas dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba, de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y, por la noche otras tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior".


Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó mas de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron. Patricio narra esa aventura diciendo:"llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. '¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…' A aquellas súplicas yo respondí francamente: 'Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que El tiene de sobra en todas partes'. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia."


Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía "las voces de los que moran mas allá del bosque Foclut, mas allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: 'Clamamos a ti, Ho joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente' ". "Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban".


No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.
Los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda. Existen pruebas firmes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes, y después se radicó en Auxerre durante quince años mas. También hay sólidas evidencias de que tenía buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.


Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.


Puesto que dependemos de datos confusos, legendarios y muchas veces contradictorios, de sus primeros biógrafos, es materialmente imposible obtener detalles del heroico trabajo en las tierras donde había estado cautivo. La tradición afirma que trabajó en el norte, en la región de Slemish, que dicen fue la misma donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo. Una anécdota que antiguamente la tenían por auténtica en Irlanda relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.


Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del "Gran Rey" Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.


Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.


San Patricio y sus enemigos


Sus acérrimos opositores fueron los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia. Para defenderse, Patricio escribió su Confessio. Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de el mismo, como sentía y actuaba.


Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía, respecto al santo, que Muirchu, su historiador nos transmite textualmente así: "Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas, y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza. Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén". Los augurios agregaban esto todavía: "Por lo tanto, cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino, que es un reinado de idolatría, se derrumbará".


En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si, varios miembros de su familia. Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (mas de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros. Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo. En un incidente que ocurrió en misión, su cochero Odhran, quizás por algún presentimiento, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche, por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.


No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguió firme. En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades. En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables. En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire. También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.


Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros.

Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo. De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas) a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen). Dicen esos libros que "Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio demostrado desde su arribo y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio".


Hay muchas fantasías sobre las confrontaciones de San Patricio con los magos druidas pero también hay relatos que tienen un trasfondo sin duda histórico. Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: "El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla". Y se alejaron. La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo, y que a su vez a dado muchos misioneros a la Iglesia.


El Sínodo


Hay muchas y buenas razones para creer que San Patricio convocó a un sínodo, seguramente en Armagh, no se mencionó el sitio. Muchos de los decretos emitidos en aquella asamblea, han llegado hasta nosotros tal como fueron redactados, aunque no cabe dudas que a varios de ellos se le hicieron añadiduras y enmiendas. En esa época San Patricio era ya un anciano con la salud quebrantada por el desgaste físico de sus austeridades y de sus treinta años de viajes de evangelización. Probablemente el sínodo haya tenido lugar cuando los días del santo ya estaban contados


Vida de Santidad


Solo llegaremos a comprender el hondo sentimiento humano que tenía el santo y el profundo amor a Dios que lo animaba, si estudiamos detenidamente sus escritos contenidos en las "Confesiones", la Lorica y la carta a Coroticus de San Patricio. Conoceremos el secreto de la extraordinaria impresión que causaba a los que lo conocían personalmente. Patricio era un hombre muy sencillo, con un gran espíritu de humildad. Decía que su trabajo misionero era la simple actuación de un mandamiento divino y que su aversión contra los pelagianos se debía al absoluto valor teológico que él atribuía a la gracia. Era profundamente afectuoso, por lo que vemos en sus escritos referirse tantas veces al inmenso dolor que le produjo separarse de su familia de sangre y de su casa, a la que le unía un gran cariño. Era muy sensible, le hacía sufrir mucho que digan que trabajaba en la misión que había emprendido para buscar provecho propio, por eso insistía tanto en el desinterés que lo animaban a seguir trabajando.


De sus Confesiones:


"Incontables dones me fueron concedidos con el llanto y con las lágrimas. Contrarié a mis gentes y también, contra mi voluntad, a no pocos de mis mayores; pero como Dios era mi guía, yo no consentí en ceder ante ellos de ninguna manera. No fue por mérito propio, sino porque Dios me había conquistado y reinaba en mí. Fue El quien se resistió a los ruegos de los que me amaban, de suerte que me aparté de ellos para morar entre los paganos de Irlanda, a fin de predicarles el Evangelio y soportar una cantidad grande de insultos por parte de los incrédulos, que me hacían continuos reproches y que aun desataban persecuciones contra mí, en tanto que yo sacrificaba mi libertad en su provecho. Pero si acaso se me considera digno, estoy pronto a dar hasta mi vida en nombre de Dios, sin vacilaciones y con gozo. Es mi vida la que me propongo pasar aquí hasta que se extinga, si el Señor me concede esa gracia".


La santidad da frutos


El buen éxito de la misión de San Patricio se debe ante todo a su fe por la que se disponía a cualquier sacrificio y a la inteligente organización que supo crear en esa isla, carente de ciudades y dividida en muchas tribus o clanes, dirigidos por un jefe independiente cada una. El supo adaptarse a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local, consagró obispos y sacerdotes y fundo monasterios y pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan, sin rechazar usos ni costumbres tradicionales. Tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante del lugar, así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.


La obra de evangelización pudo progresar rápidamente gracias también a que San Patricio atrajo muchos discípulos fieles, como Benigno quién estaba destinado a sucederle. Siempre fue muy fiel a la Iglesia y, a pesar de la distancia, el santo se mantenía en contacto con Roma. En el año 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, dato que está asentado en los "Anales de Ulster". Es probable que no haya pasado mucho tiempo antes que Armagh se convirtiera en un gran centro de educación y administración.


San Patricio, en el transcurso de 30 años de apostolado, convirtió al cristianismo a "toda Irlanda". El propio santo alude, mas de una vez, a las "multitudes", a los "muchos miles" que bautizó y confirmó. "Ahí", dice San Patricio, "donde jamás se había tenido conocimiento de Dios; allá, en Irlanda, donde se adoraba a los ídolos y se cometían toda suerte de abominaciones, ¿cómo ha sido posible formar un pueblo del Señor, donde las gentes puedan llamarse hijos de Dios? Ahí se ha visto que hijos e hijas de los reyezuelos escoceses, se transformen en monjes y en vírgenes de Cristo". Sin embargo, como es lógico pensar, el paganismo y el vicio no habían desaparecido por completo. En las "Confesiones", que fueron escritas hacia el fin de su vida, dice el santo: "A diario estoy a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier otra calamidad semejante". Pero más adelante agrega: "Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo el profeta: 'Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá la manera de aliviarlos". En esta confianza estaba, sin duda su incansable valor y la firme decisión de San Patricio a lo largo de su heroica carrera. Su fortaleza de no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por allí sus herejías, fue una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan católica.


La obra del incansable misionero dio muchos frutos con el tiempo: Lo vemos en el maravilloso florecimiento de santos irlandeses. Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, consiguió que la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por mas de 15 siglos, a pesar de todas las persecuciones.
Según un cronista de Britania, Nennius, San Patricio subió a una montaña a rezar y hacer ayuno y "desde aquella colina, Patricio bendijo al pueblo de Irlanda y, el objeto que perseguía al subir a la cima, era el de orar por todos y el de ver el fruto de sus trabajos…Después, en edad bien avanzada, fue a recoger su recompensa y a gozar de ella eternamente. Amén". Patricio murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia.


































P/D:




La coraza de san Patricio




Cristo conmigo,


Cristo ante mí,


Cristo tras de mí,


Cristo en mí,


Cristo bajo mí,


Cristo sobre mí,


Cristo a mi derecha,


Cristo a mi izquierda,


Cristo cuando me acuesto,


Cristo cuando me siento,


Cristo cuando me levanto,


Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí,


Cristo en la boca de todo hombre que hable de mí


,Cristo en todo ojo que me ve,


Cristo en todo oído que me escucha.Amén.

Quien Será "Coco Chanel"

Keira Knightley será Coco Chanel








De hecho, ya lo es un poco. La actriz británica tiene un idilio con la firma Chanel: es imagen de la fragancia Coco Mademoiselle, no acude a ningún sitio sin un traje de la mítica casa francesa… En definitiva, se ha convertido en embajadora de la marca (no entiendo muy bien por qué).
Dicen que de lo que se como se cría. En el caso de Keira, es algo parecido: de su relación tan estrecha con la firma, la joven actriz ha conseguido convertirse en Coco Chanel.



Shirley Maclaine como Coco Chanel, la primera imagen


Varios nombres se habían barajado para saber en quien recaería el honor de representara la diseñadora, ícono de la moda y creadora de tendencias imperenes. Desde Angelina Jolie, Demi Moore o Audrey Tautou a Keira Knoghtley en una inocentada muy bien planeada por Heidi.
Sin embargo, el honor recayó finalmente en una grande del cine como es la actriz Shirley Maclaine que interpretará a Coco en su edad madura. Y como cuando de moda se trata, una película nos puede volver locos como ha sucedido con Sexo en Nueva York, pues ahora imagínense si la película trata sobre la creadora de una de las firmas de modas más grande de todos los tiempos.
Así que, les tenemos la primera imagen de la actriz como la señorita Chanel en la entrega de LifeTime en dos episodios para la televisión. Los más curioso del asunto es que la ganadora del Oscar ha comentado que quien le dijo algún día que debía de interpretar a Coco fue la mismísima Audrey Hepburn, una de la mujeres que mejor entendía el estilo Chanel.
“Cuando trabajamos juntas, ella me dijo, ‘Deberías interpretar a Coco Chanel cuando seas mayor’. Eso era en mis 20’s” declaró Shirley para W Magazine. Aunque en realidad la actriz pensaba que Audrey debería ser quien interpretara a la diseñadora.
Así que cuando se presentó la oportunidad, pues es obvio que para la Maclaine fue muy interesante aceptar el reto: “Lo que era maravilloso de ella (Coco Chanel) es que ella no era una mujer fácil y simple de comprender. Ella nació en la pobreza y hizo todo lo posible para no volver a estar quebrada nunca más”.
En cuanto a la imagen, es interesante ver el clásico traje que inmortalizó Coco, la camelia y los collares de perlas de múltiples vueltas. Se supone que es la diseñadora que regresa a su amado París tras 15 años fuera tras la Segunda Guerra Mundial. Irónicamente aquí podemos apreciar a Shirley delante de la primera tienda en París que hubo de la firma.




























Fuente:http://www.trendencias.com/


sábado, 15 de marzo de 2008

Eva Peròn


El último misterio de Eva Perón

INVESTIGACION EXCLUSIVA: QUIEN FUE EL MILITAR QUE SE CONVIRTIO EN SU FALSO VIUDO


El último misterio de Eva PerónEn 1955, la dictadura de Aramburu secuestró el cadáver de Evita. Hoy se revela la historia del oficial de inteligencia Hamilton Díaz, que tuvo como misión enterrarla en Italia.
María Seoane


La historia del cadáver de Eva Perón, desde su secuestro en noviembre de 1955 de la sede de la CGT hasta el presente sigue siendo un laberinto mítico en el cual unas pistas pueden llevar a la verdad y otras, al encierro del enigma. Casi medio siglo más tarde Clarín está en condiciones de revelar —gracias a la documentación rescatada de los archivos del Ejército argentino— lo que podría ser el último gran misterio de esa saga: el rostro y el destino del coronel Hamilton Alberto Díaz, el oficial de inteligencia que representó un papel clave en aquellas jornadas macabras bajo el nombre falso de Giorgio Magistris.


Los personajes y los hechos


Se sabe que Evita fue embalsamada por el español Pedro Ara apenas muerta —26 de julio de 1952— y trasladada a la CGT luego de una de las exequias más imponentes del siglo XX. Después del derrocamiento de Perón en setiembre de 1955, asumió la jefatura del Servicio de Informaciones del Ejército (SIE) el coronel Eugenio de Moori Koenig, un militar ingresado al servicio en 1941, de un antiperonismo visceral. El SIE era, en ese momento, el lugar nuclear del régimen: la resistencia peronista era pacífica y violenta. Allí estaba cuando asumió la presidencia el general Pedro Eugenio Aramburu en noviembre del 55. Ese poder ilegítimo temió que la presencia de Evita fuera fuente de una resistencia sobrenatural, proporcional al amor que le profesaban millones de argentinos condenados a silenciar su pertenencia política. Aramburu encargó a Moori Koenig que hiciera desaparecer el cadáver de Evita de la CGT ese mismo mes. La historia señala que Moori Koenig tuvo una desenfrenada pasión necrofílica por Eva. Por miedo a que fuera recuperado por la resistencia, se dijo que el cadáver circuló en furgones, las oficinas del SIE en Viamonte y Callao, la casa del mayor de inteligencia Eduardo Arandía, que mató a su mujer embarazada por error porque la confundió con un supuesto enemigo que venía por la muerta; detrás de la pantalla del cine Rialto, en el edificio de Obras Sanitarias y otros lugares que la mente calenturienta de los espías consideraban agujeros secretos. Aramburu ordenó echar a Moori Koenig, en junio de 1956. Pero esa brasa caliente debía salir del territorio argentino: ella no se corrompía, pero corrompía al régimen. La presión del jefe de la Casa Militar, el marino Francisco Manrique, por avalar al teniente coronel Gustavo Adolfo Ortiz, a la sazón subjefe del SIE —oficial de artillería—, al frente del espionaje militar no prosperó. Aramburu se decidió por el coronel de inteligencia Héctor Eduardo Cabanillas —del arma de Infantería— un cuadro militar de probada fidelidad antiperonista (ver Cabanillas..., pág. 31). Parecía el adecuado para hacer desaparecer a la muerta más temida, acto que se transformaría en el mayor secreto de Estado de la historia del siglo XX, superado sólo por el destino de los desaparecidos. Tal como publicó Clarín el 21 de diciembre de 1997 (ver El eslabón final), Aramburu decidió a instancias de su jefe de Granaderos, el entonces coronel Alejandro Agustín Lanusse —un antiperonista rabioso— realizar ante el sacerdote Francisco "Paco" Rotger —un catalán que pertenecía a la Compañía de San Pablo, de la orden del Cardenal Ferrari — los contactos con el Vaticano. Rotger había sido desde 1933 secretario del nuncio en la Argentina; en 1934, en ocasión del Congreso Eucarístico, había conocido estrechamente al delegado papal, Eugenio Paccelli, que luego se transformará en Pío XII. Rotger era íntimo amigo y confesor de los Lanusse. Casará a Alejandro con Illeana Bell. Desde la jefatura de Granaderos, Rotger asistió a Aramburu y fundó, bajo su orden, el Vicariato castrense. Según la versión que dará años más tarde Gustavo Adolfo Ortiz —su testimonio fue incluido en el libro "Evita", de Carlos De Nápoli, en 2003—, aconsejado por él y por Manrique, Aramburu decidió pedirle al Vaticano ayuda para "dar cristiana sepultura" al cadáver. Según Ortiz, el primer contacto fue realizado con monseñor Fermín Laffite, representante del Vaticano en Buenos Aires. Pero no hubo respuesta, por lo que hizo su aparición definitiva el sacerdote "Paco" Rotger. A fines de 1956, Cabanillas eligió como brazo derecho de la "Operación Traslado" al mayor Hamilton Alberto Díaz, del arma de Caballería, de puntaje sobresaliente ("extremo", como se lo definía en el Ejército, con 100 de promedio absoluto). Lo secundaba, entonces, el suboficial de inteligencia Manuel Sorolla. A Ortiz— subjefe del SIE— Cabanillas le reservó una tarea no menos importante: la diplomacia del traslado y de la desinformación. Según indica el legajo militar de Ortiz, viajó por avión hacia España, Italia, Bélgica, Alemania y Suiza entre el 1º de febrero y el 8 de marzo de 1957. Su misión habría sido no sólo desinformar a quienes podían espiar estos movimientos sino conectarse con el superior de la Orden del Cardenal Ferrari, Giovanni Penco. Simultáneamente, con la venia de Pío XII, pero con la decisión de que fuera una obra no vinculada directamente al Vaticano quien ayudara en este traslado, Rotger viajó a Italia a entrevistarse con Penco. En ese viaje se definió con Penco lo siguiente: el cadáver de Evita viajaría a Italia bajo el nombre de María Maggi de Magistris, nacida en Dalmine, Bérgamo, y muerta en Rosario en 1951 en un accidente de auto; que Penco sería el encargado de recibir "la encomienda en Génova" a nombre de la Orden con destino a Milán. A mediados de marzo de 1957, según Ortiz, Cabanillas le encargó que, junto con el mayor Díaz prepararan los servicios de la funeraria y el transporte del cadáver. La funeraria elegida habría sido "Spallarosa".Además del papa Pío XII —y los papas sucesivos, Juan XXIII y Paulo VI— y Penco, sólo tres personas conocerían en la Argentina cuál era la morada final de Evita: Cabanillas, Rotger y Hamilton Díaz. Aunque Aramburu, Lanusse y el superior de los paulinos en Buenos Aires, el padre Hércules Gallone, sí sabrían que estaba "en algún lugar de Italia" y quién era el "dueño del secreto". A las 16 horas del 23 de abril de 1957 el cajón con los restos partió rumbo a Génova en el "Conte Biancamano", acompañado por Hamilton Díaz, como el falso viudo Giorgio Magistris. Junto con él, y con su verdadera identidad, para "control" viajaba el suboficial Manuel Sorolla. El 13 de mayo de 1957, a las 15.40, el cuerpo de María Maggi de Magistris entró al cementerio Maggiore de Milán. Díaz debió permanecer junto al cuerpo de Eva en la cámara mortuoria durante dos días, velando por su seguridad, hasta que el ataúd pasó al tombino 41 del campo 86, un área abierta alrededor de una avenida arbolada. Hamilton Díaz regresó a Buenos Aires a los pocos días con "un papel rosa" con el número de tumba que le entregó a Cabanillas, quien lo guardó en una caja de seguridad en Uruguay. ¿Quién era ese hombre que supo con Cabanillas semejante secreto? El falso Giorgio MagistrisEl legajo militar 17022 dice que nació como Hamilton Alberto Díaz, el 25 de noviembre de 1920 en la Capital, que sus padres fueron Eliseo Andrés Díaz y Sara Angela Costa. Que hacia 1938 ingresó como "cadete pensionista" en la Academia Marque en El Palomar. Hacia 1940 tuvo su pri mer traspié por indisciplina: le dieron de baja. Los ruegos de su madre, ya viuda, al entonces jefe del Ejército lo devolvieron al colegio y hacia 1943 ya era un cadete becado por sus condiciones destacadas: sabía natación, esgrima, un poco de francés, medía 1,68 y era un excelente tirador. La recomendación de sus superiores era que "debía ser más enérgico" para completar su carácter militar. Pero todos destacaban algo esencial a la tarea de inteligencia: era reservado y obstinado. Entre 1943 y 1950, cuando ya es teniente, el legajo abunda en detalles sobre sus destinos: desde Entre Ríos a Corrientes; de Campo de Mayo a Neuquén. En 1946, Díaz arma su familia. Se casa con Gladis Hebe Guillém Eguiguren en Entre Ríos y tendrá tres hijos: Silvia, Alberto y Andrés. Su vida familiar no tiene aristas destacables. Sí su carrera militar. En contacto con la fracción más antiperonista del Ejército en Campo de Mayo, Díaz comenzó a conspirar contra Perón: en mayo de 1951 se integró a la Escuela de Inteligencia del Ejército. Enardecidos ante la posibilidad de que Evita aceptara la candidatura a vicepresidente, los militares encabezados por el general Benjamín Menéndez aceleraron el golpe contra Perón. No importó que Evita, ya enferma, renunciara el 22 de agosto a "ese honor". El 28 de setiembre de 1951 se inició la rebelión que fue aplastada por Perón. Hamilton Díaz fue juzgado por rebelión y condenado, por decreto 2268 "a la pena de tres años de prisión con la accesoria de destitución". Su pena lo hermanó con muchos jefes militares antiperonistas: entre ellos, el entonces capitán Lanusse. Sin embargo, se sabe, hubo perdones en un Ejército ya demasiado fracturado como para responder fielmente a Perón: Díaz fue reincorporado y ascendido a capitán hacia 1952. Su carrera como oficial de inteligencia fue imparable: luego de los bombardeos criminales de la aviación militar a Plaza Mayo en junio de 1955, se encuentra en el SIE cercano a la preparación del golpe final contra Perón. Luego del triunfo de la Revolución Libertadora, Díaz tuvo su premio con la llegada de Cabanillas: fue uno de sus espías preferidos para infiltrar, vigilar y perseguir a la resistencia peronista. Díaz pasó a ocupar el cargo de jefe del Departamento de Interior en la represión al terrorismo: era la etapa de los "caños" en 1955 y 1956. Sorolla, antes de morir, admitió a quien esto escribe que como jefe de la División Servicios Secretos, Díaz tuvo una activa participación en la detección de quienes participaron en la sublevación de junio de 1956 contra Aramburu y que terminó en los fusilamientos de José León Súarez, que Rodolfo Walsh contó magistralmente en "Operación masacre". En ese período, el mayor Díaz adquirió el puntaje 100 (máximo) en sus calificaciones. Es en diciembre de 1956, entonces, cuando comenzó a trabajar en los preparativos para el traslado del cuerpo embalsamado de Evita a Italia. En el SIE se fraguaron los documentos que lo acreditaban como Giorgio Magistris, viudo de María Maggi. El peso del secreto o el miedo de tenerlo, tal vez, hizo que Díaz solicitara tener mando de tropa. Cabanillas no quiso, mientras fue su jefe de inteligencia hasta 1958, darle ese destino. Es más, le siguió dando tareas vinculadas al espionaje y la represión al peronismo y a la guerrilla argentina que hizo su aparición con Uturuncos en Tucumán. Antes de ser ascendido a fines de ese año a teniente coronel, es enviado como agregado militar y aeronáutico a la Embajada argentina en Colombia. Eran tiempos del exilio de Perón en Centroamérica. Este destino es simultáneo al de Cabanillas en Francia. Cuando regresa a mediados de 1959 a la Argentina, Díaz sigue afectado al Departamento de Interior del SIE. Insiste con el pedido de mando de tropa. El entonces jefe del SIE, Mario Oscar Carricat, se lo niega: argumenta que el servicio no podía privarse de cuadros como Díaz. Y levantan la apuesta: en julio de 1961, luego de la agitación por la influencia creciente de la Revolución Cubana, lo envían como delegado de la inteligencia militar argentina a la Conferencia de Ejércitos Americanos, en el Canal de Panamá. La lucha contra el peronismo, entonces, se imbricaba con la creciente lucha anticomunista durante la Guerra Fría. Díaz visitó la agencia de la CIA en Langley y el Pentágono. El conocimiento del comienzo de la preparación de focos guerrilleros en el norte argentino lo encuentra a Díaz recorriendo Córdoba, Jujuy, Tucumán.


Pero los tiempos habían cambiado. En 1963, es ascendido a coronel, adscripto al EMGE ya que el gobierno de Illia decidió disolver el SIE. En esa época Díaz fundó una agencia de seguridad industrial: se llamó ORPI SRL, y según consta en la declaración jurada de bienes de 1964 que figura en su legajo, Díaz tenía, en ese entonces, una pequeña fortuna de 23.990.000 pesos —unos 180 mil dólares de la época— compuesta por dos departamentos en Belgrano, tres coches, acciones y fondos públicos, una caja de seguridad, el 50% de ORPI y bienes de su esposa. Ya para esa época, con viajes a Miami y a EE.UU., los rastros de Díaz se van perdiendo. Reaparece en 1965 relacionado con un sumario grave: se lo acusa de encubrimiento del contrabando realizado por agentes del SIE. Si bien es desvinculado de esa causa, su legajo indica que 1965 es el último año de su carrera militar. Las pistas, entonces, se pierden. Pero, volviendo a la historia: ¿por qué el falso viudo de Evita no participó en 1971 de la devolución de sus restos a Perón? Sorolla lo explicó: "Porque se suponía que el viudo ya había muerto". Pero sólo en la ficción: Hamilton Díaz murió en febrero de 1986.


Una agitada inmortalidad


La resistencia peronista nunca dejó de presionar para averiguar el destino de la tumba de Evita. En 1961, Walsh entrevistó a Moori Koenig. Fue una entrevista fallida —ya que él nada sabía del destino del cuerpo que lo había enloquecido—, pero dio origen a uno de los cuentos más célebres: "Esa mujer". La búsqueda —tal como también la registró en su novela "Santa Evita" Tomás Eloy Martínez, el primero en entrevistar a Cabanillas— hizo que las redacciones siguieran una tras otra pistas falsas. El 29 de mayo de 1970, Montoneros secuestró y asesinó a Aramburu. Uno de sus jefes de entonces, Roberto Perdía, afirmó en 1997 que Aramburu dijo al comando que lo asesinó: "Evita está en Italia, pero no sé dónde y si lo supiera no se los diría". En 1971, presionado por la situación política y por la certeza de que pronto se revelaría el lugar de la tumba, el entonces presidente Lanusse pactó con Perón la entrega del cadáver. Le pidió a Cabanillas que organizara la entrega en Madrid. Así lo hizo, acompañado esta vez por el sargento Sorolla, que figuraba en este viaje como el falso hermano de la muerta, Carlo Maggi. Con la venia de Paulo VI, el nuevo titular de la Compañía de San Pablo, Giulio Madurini, participó de la operación bajo el nombre falso de Alessandro Angeli. El cadáver fue entregado en Puerta de Hierro a Perón, Isabel Perón y José López Rega. Evita permaneció allí hasta octubre de 1974 cuando, como en una locura macabra de eterno retorno, Montoneros secuestra el cadáver de Aramburu para obligar a Isabel a trasladar el cadáver a Buenos Aires, y hacerlo reposar en la cripta de Olivos junto a Perón. El 22 de julio de 1976, la dictadura ordenó el entierro de Evita en la Recoleta, bajo una gruesa plancha de acero a seis metros de profundidad. Todos los protagonistas de esa historia fueron, de alguna manera, conocidos: aparecieron en entrevistas, en libros y documentales. Muertos los oficiales de inteligencia Ortiz, en 1994; Cabanillas, en 1998; Sorolla, en 2004, sólo uno de ellos había mantenido su secreto. Era tiempo de comenzar a develarlo.








































P/D:Una gran mujer...
con los entusiasmos de mi juventud."


I. "Tenía que volar con él"
En "La Razón de mi Vida"
dije con mis pobres palabras, cómo un día maravilloso de mi existencia me encontré con Perón.

El ya estaba en la lucha.

Lo recuerdo como si lo viese, con la mirada llena de brillo, con la frente levantada, con su limpia sonrisa, con su palabra encendida por el fuego de su corazón.

Yo ví desde el primer momento, la sombra de sus enemigos, acechando como buitres desde la altura o como víboras pegajosas, desde la tierra vencida.

Y lo ví a Perón demasiado solo, excesivamente confiado en el poder vencedor desus ideales, creyendo en la primera palabra de todos los hombres como si fuese su propia palabra limpia y generosa, sincera y honrada.

No me atrajeron ni su figura ni los honores de su cargo y menos sus galones de militar.
Desde el primer momento yo ví su corazón...y sobre el pedestal de su corazón el mástil de sus ideales sosteniendo cerca del cielo la bandera de su Patria y de su Pueblo.

Yo ví su inmensa soledad, una soledad como la de los cóndores, como la de las altas cumbres, como la soledad de las estrellas en la inmensidad del infinito.
Y a pesar de mi pequeñez, decidí acompañarlo.
Por seguirlo, por estar con él hubiese sido y hubiese hecho cualquier cosa ¡ menos torcer la ruta de su destino !

Fue cuando le dije un día:
- Estoy dispuesta a seguirlo, donde quiera que vaya.
Poco a poco yo entré también en sus batallas.
A veces porque me provocaron sus enemigos.
Otras, porque me indignaron sus traiciones y sus mentiras.
Había decidido seguirlo a Perón pero no me resignaba a seguirlo de
lejos, sabiéndolo rodeado de enemigos y ambiciosos que se disfrazaban
con palabras amistosas... y de amigos que no sentían ni el calor de la
sombra de sus ideales.
Yo quería estar con él los días y las noches de su vida, en la paz de sus
descansos y en las batallas de su lucha."
Yo ya sabía que él como los cóndores volaba alto y solo...
¡ y sin embargo yo tenía que volar con él!
Confieso que no medí desde el principio toda la magnitud de mi
decisión...Yo creí que podía ayudarlo a Perón con mi cariño de mujer,
con la compañía de mi corazón enamorado de su persona y de su
causa... ¡ pero nada más ! Pensé que mi tarea, junto a su soledad, era llenarla con la alegría y
" II. MI CORONEL
Y así emprendimos el camino: alegres y felices en medio de la lucha.
Un día me confesó que yo, su pequeña "giovinota" como solía llamarme, era la única compañía sincera y leal de su existencia.
¡Nunca como ese día me dolió tanto mi pequeñez! ¡y decidí hacer lo imposible para acompañarlo mejor!

Recuerdo que le pedí que fuese mi maestro y él, en las treguas de su lucha, me enseñó un poco de todo cuanto pude aprender.

Me gustaba leer a su lado. Empezamos por "Las vidas paralelas" de Plutarco y seguimos después con las "Cartas completas de Lord Chesterfield a su hijo Stanhope". En un tiempo me enseñó un poco de los idiomas que él sabía: inglés, italiano, francés.
Sin que yo lo advirtiese fui aprendiendo también a través de sus conversaciones, la historia de Napoleón, de Alejandro y de todos los grandes de la historia.

Y así me enseñó también a ver de una manera distinta nuestra propia historia.
Con él aprendí a leer en el panorama de las cuestiones políticas internas e internacionales.
Muchas veces me hablaba de sus sueños y de sus esperanzas, de sus grandes ideales.
Metida en un rincón de la vida de mi Coronel, se me ocurre que yo era algo así como un ramo de flores en su casa...

¡ Nunca pretendí ser más que eso!
Sin embargo... la lucha que se libraba en torno de Perón era demasiado dura, muy grandes sus enemigos, casi infinita su soledad y demasiado grande mi amor para que yo pudiese conformarme con ser nada más que un poco de alegría en el camino de "mi Coronel".
" XV. EL pueblo la única fuerza.¨

Yo no sé si no será posible que alguna vez el mundo cancele todo cuanto signifique una fuerza de agresión y entonces desaparezcan las necesidades de sostener ejércitos para la defensa; pero mientras tanto eso –que sería lo ideal... acaso lo sobrenatural o lo imposible – no suceda, los pueblos del mundo deben cuidar que sus fuerzas militares no se conviertan en cadenas o instrumentos de su propia opresión.

El ejército de mi Patria custodió en 1946 las elecciones que lo consagraron a Perón, Presidente de los argentinos.

En aquella ocasión fueron sus militares una garantía para el pueblo...
A pesar de eso yo considero que la función militar no debe ser en ningún caso garantía cívica de la justicia y la libertad... ¡porque la fuerza suele tentar a los hombres, lo mismo que el dinero!
La garantía de la voluntad soberana del pueblo debe estar en el pueblo. Sacarla de sus manos es reconocerle una debilidad que no existe, porque los pueblos constituímos por nosotros mismos la fuerza más poderosa que poseen las naciones.
Lo único que debemos hacer es adquirir plena conciencia del poder que poseemos y no olvidarnos de que nadie puede hacer nada sin el pueblo y nadie puede hacer tampoco nada que no quiera el pueblo.

¡Sólo basta que los pueblos nos decidamos a ser dueños de nuestros propios destinos!
Todo lo demás es cuestión de enfrentar al destino...
¡Basta eso para vencer!
¡Y si no que lo diga nuestro pueblo!

La leyenda de la Virgen Niña



Cogiendo flores (detalle)de Theophile Louis Deyrelle (1844-1923).

Contaban las abuelas, y cuentan todavía
un recuerdo de infancia de la Virgen María.
Siendo niña, la Virgen fue al jardín a jugar.
Florecieron las flores para verla pasar...
Con sonrisa de cielo, la chiquita María
mirábalas a todas, y a todas sonreía...
Ellas, ingenuamente, le ofrecieron a coro
sus mejores encantos, todo un regio tesoro
de frescura y fragancia, de alegría y colores,
que es patrimonio viejo, muy viejo, de las flores.

Habló la rosa y dijo: - "A mí la Primavera
me ha coronado reina... Si mil reinos tuviera,
con tal que complacer a la Virgen María,
¡los mil reinos, de hinojos, se los ofrendaría!"
Y asomaron los lirios, trémulos de blancura,
y asomó la azucena, como la nieve, pura,
y asomaron las dalias, con tiesura de diosas,
y las tiernas campánulas, menuditas y ansiosas,
sacudían sus cálices, brincando de alegría,
porque al pasar, la Virgen también les sonreía,
tan dulce, tan graciosa, tan cariñosamente,
que todas se animaron a besarle la frente.

Mas la Niña bendita no escogió. Vacilaba…
Mirábalas a todas.., y a ninguna cortaba.
De pronto, casi ocultas debajo de las hojas,
vió que había unas flores gimiendo sus congojas,
tan tímidas que apenas levantaban la voz..
Era si hablaran solamente con Dios…
Ya no dudó un instante.
Llegó y con gesto breve,
cortó las florecitas con sus manos de nieve...
Las dalias y azucenas se pusieron celosas,
y celosos los lirios, campánulas y rosas,
mientras por el sendero lentamente volvía,
Violeta entre violetas, la Reinita María.

Y Dios, que hace a las flores nacer en los senderos proclamó que los últimos serían los primeros.

San Jose



Esposo de la Virgen María, 15 de marzo de 2008, normalmente se celebra el 19 de marzo

Esposo de la Virgen MaríaMarzo 19

Fiesta 15 de marzo de 2008, normalmente se celebra el 19 de marzo, pero por ser semana santa se cambia de día Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel. El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María. La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.
El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.
Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”.
San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor. Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte. Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.
Autor: P. Ángel Amo
P/D:
San José, patrón de los trabajadores. (Oración del Papa Juan XXIII)

Oh José, tú que sufriste el peso del cansancio y la fatiga para procurar el sustento de Jesús y María, protege nuestro trabajo, aleja todo peligro; no permitas que nos falte el medio de alimentar dignamente a la familia. Alivia la angustia de los desempleados y la ansiedad de los inmigrantes; haz que en el respeto de los derechos y en la dignidad del trabajo,podamos imitar con tu ejemplo en nuestra vida los designios ocultos que Dios nos ha reservado. Amén

Harry Potter




El último libro de Harry Potter llegará a la pantalla grande en dos películas

Buenos Aires, 14 de marzo (Reporter). Finalmente los estudios Warner Bros. Pictures confirmaron los rumores que indicaban que "Harry Potter y las reliquias de la muerte", el último libro con l as aventuras del famoso mago, llegará a los cines de todo el mundo en dos películas,
que se estrenarán en 2010 y 2011 respectivamente.



Con la excusa de que los sucesos de la última novela de J. K. Rowling -cuya versión en español apareció hace pocos días a las librerías argentinas - son demasiados para que puedan entrar en una sola cinta, Warner Bros. encontró la manera de hacer rendir aun más a su gallina de los huevos de oro.



Hasta ahora, las cinco primeras películas de Potter consiguieron recaudar 4 mil millones y medio de dólares en todo el mundo. Por eso se entiende que Hollywood haya logrado lo que la industria editorial no consiguió: estirar todavía más las ganancias.



Sin embargo, según declaró su protagonista, la decisión se tomó pensando en la obra en sí y no en recaudar más en taquilla. "Creo que es la única manera en que puede hacérselo, sin cortar una porción enorme del libro. Antes existieron subtramas en los libros anteriores que fueron fáciles de eliminar, pero el séptimo libro no tiene nada eso, es una única y potente historia de principio
a fin", declaró recientemente el actor Daniel Radcliffe.



"Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte I" llegará a los cines de todo el mundo en noviembre de 2010, mientras que su continuación lo hará recién en mayo de 2011. El año que viene, además, se abrirá un parque de diversiones temático en Orlando, Florida, basado en el mago y su universo, por lo que a pesar de haber concluido su historia, todavía hay Harry Potter para rato.


































Fuente:http://ar.entertainment.yahoo.com

























































¡¡Cumpleaños de verydiro!!

¡¡AMIGO TILDA PLAY Y ESCUCHA MÚSICA DEL ALMA!!


MusicPlaylistRingtones
Create a playlist at MixPod.com

¡¡Una luz contra el cáncer... no dejemos que se apague.!!

Vela contra el cancer